jueves, 29 de enero de 2026

Dimisión del Centro de Estudios Históricos. O Arqueológicos, qué mas da.

Se han dado prisa los del CEHJ en colocarme "donde me corresponde" en su página web: sección supernumerarios. En la práctica, de los expulsados. Parece que Diego Bejarano se muestra diligente en la actualización de las redes sociales que durante un año yo mismo, dedicándole mucho tiempo y esfuerzo, me dediqué a montar.


Supongo que les interesará conocer a ustedes la respuesta que el director del CEHJ, Sr. Barrionuevo, dio a mis peticiones:


No hace falta explicar mucho más. Lo de "respalda plenamente" lo dice todo.

Con independencia de lo que se pueda pensar de la calidad del artículo de Borrego Soto y Gutiérrez López, que yo considero horrible como trabajo científico pero a otros les puede parecer perfecto, en este mismo blog dejé demostrado que mi trabajo sobre la aljama de Jerez fue manipulado y parcialmente plagiado en el texto de estos dos señores, miembros de la misma directiva que me expulsa. Anoten que no solo no se me concede lo que éticamente me parece imprescindible, una corrección en el próximo número de la revista, sino que además se me pide, con palabras educadas pero mensaje elocuente, que me quede calladito.

He esperado unos días para sopesar pros y contras. También para buscar algún tipo de acercamiento. Imposible esto último: todas las puertas me han sido cerradas. Solo me queda una opción, que no es otra que presentar la dimisión. Justo acabo de hacerlo. Total, como me han dicho algunos, ¿qué te ha aportado a ti el CEHJ? Absolutamente nada. Dolores de cabeza, en todo caso.

Lo cierto es que si esto me termina de cerrar puertas que ya estaban en la práctica cerradas escucharme una conferencia en Jerez pasa definitivamente al género de la ciencia-ficción, me abre otra que pretendían cerrarme, so pena de completa expulsión: hablar con total libertad sobre un Centro de Estudios Históricos cuya directiva ampara la mala praxis científica de su propia revista y ha convertido la institución en un brazo armado de los intereses profesionales de algunos miembros del Museo Arqueológico Municipal y de su más estrecho círculo de amigos.

Mientras tanto, me consta, otros investigadores con no menos méritos que algunos miembros de la directiva esperan año tras año a ser llamados mientras contemplan cómo se invita a formar parte del CEHJ a expertos de dudosa trayectoria o conceden premios a organizaciones presididas por miembros de la propia directiva, caso del señor Bejarano Gueimúndez.

Una sugerencia: ¿por qué no lo renombran como "Centro de Estudios Arqueológicos Jerezanos" y dejamos las cositas más claras? Convendría un poco de sinceridad en unos momentos en los que, como todo el mundo sabe pero nadie se atreve a escribir, algunos van a querer coger butaca de primera fila cuando el yacimiento de Asta Regia pase a ser responsabilidad absoluta de la Junta de Andalucía.

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