Parece mentira, pero tres meses después, en el artículo que acaba de publicar en la Revista de Historia de Jerez (descarga aquí), el profesor Miguel Ángel Borrego Soto y el arqueólogo José María Gutiérrez han vuelto a hacer la misma maniobra. Exactamente la mismas que ya denuncié en este blog, concretamente en la entrada de este enlace. Por eso mismo hay que sintetizar.
Los autores afirman lo siguiente:
1) Que defiendo en mi reciente artículo sobre la mezquita aljama
de Jerez que esta era de dimensiones reducidas.
2) Que esa valoración es errónea porque no atiendo a las
presuntas evidencias paramentales disponibles, y que desconozco un documento de
Diego Moreno Meléndez que citan Repetto Betes y Esperanza de los Ríos.
3) Que ese documento permite calcular la anchura de la
mezquita, teniendo en cuenta las medidas de una vara castellana.
4) Que extraigo información del proyecto de restauración
realizado por ellos, sin citarla.
LA REALIDAD
1) En mi artículo no solo demostraba conocer el documento de
Diego Moreno Meléndez, sino que lo analizaba de la misma manera que ellos hacen
a posteriori.
2) No solo no existe ninguna evidencia paramental que apoye
las teorías de los citados autores, sino que en su texto no realizan ningún
análisis de este género. Yo sí lo hice, dentro de las limitaciones que la historia
del arte tiene frente a la arqueología, como puede comprobar quien lea mi texto
completo (descarga
aquí).
3) Los autores omiten por completo la manera en que un texto
de Bartolomé Gutiérrez, que ellos citan y conocen, entra en contradicción con
las dimensiones que se deducen de Moreno Meléndez. Esa parte de mi análisis, por
razones obvias, no le interesa parafrasearla. En mi artículo realizo un análisis extenso de
dicha contradicción e intento resolverla.
4) Borrego Soto omite todo lo referente a la manera en la
que en mi artículo desmontaba pieza por pieza la delirante teoría de una
mezquita de dimensiones colosales, que según él llegaba a la calle Aire, que
defendió en privado durante largo tiempo.
5) La memoria de restauración no es un trabajo científico
puesta a disposición del público, no la he consultado y no he sentido la
necesidad de hacerlo toda vez que cuando Borrego Soto tuvo la oportunidad de exponer
en público sus presuntos hallazgos sobre la mezquita, dijo muy pocas cosas de
interés, y de ni una de ellas me he servido. Lo demostré punto por punto en
este enlace transcribiendo la conferencia que según él tuve el descaro de
plagiarle.
6) Borrego y Gutiérrez silencian todos los demás análisis realizados
en mi texto sobre la arquitectura de la mezquita, de tal manera que estos quedan
ocultas a los ojos de unos lectores con los que se tiene que jugar limpio: hay
que presentar todas las aportaciones existentes para que estos puedan valorar
por sí mismos.
Quien desee comprobar todo esto sin tener que leerse mis
entradas anteriores ni los artículos completos, tiene en estos enlaces una
selección del mío para la revista Trocadero y del
suyo para la Revista de Historia de Jerez. Subrayados y anotaciones
los he realizado yo, evidentemente.
Cierto es que esa parte de este nuevo artículo de la revista
que acabo de citar es un “corta y pega” de su artículo anterior publicado en
otra publicación y en su propio blog, y que por tanto podría pensarse que se ha
editado sin conocer mis réplicas. Falso: una de las cosas que les replicaba era
el lapsus a la hora de citar las páginas correctas de Susana Calvo Capilla. El error
ha sido corregido, así que sí que me han leído. Simplemente, es que les ha dado
igual que demostrara el sucio “juego de trilero” por ellos realizados en su
primer artículo.
Resumiendo: Borrego y Gutiérrez me acusan de desconocer
algo que sí cito y sí analizo, realizan el mismo análisis que yo, presentan el resultado
como aportación suya y omiten todo lo demás del mucho más extenso y minucioso estudio
de los restos visibles de la aljama por mí realizado.
Habida cuenta de que no es la primera vez que Miguel Ángel
Borrego Soto incurre en graves casos de mala praxis, y de que está aprovechando
su posición de poder como director de la citada publicación para realizar este
tipo de fechorías con total impunidad, RUEGO públicamente al señor director
del Centro de Estudios Históricos Jerezanos, a quien hago llegar una copia
de este escrito, la destitución de Borrego Soto como director de la Revista
de Historia de Jerez, por considerar que la absoluta falta de ética evidencia
este investigador le inhabilita para un cargo que demanda, entre otras cosas,
seleccionar los contenidos de la revista y mantener unos estándares de calidad,
considerando asimismo que la permanencia de dicha responsabilidad en sus manos va
en directo desprestigio de la institución.
El mismo tiempo, EXIJO al señor director del Centro
de Estudios Históricos Jerezanos y a la Revista de Historia de Jerez una
enmienda en el siguiente número de la publicación haciendo constar que el
artículo de Borrego y Gutiérrez miente de manera consciente acerca de mi
conocimiento del arriba citado texto histórico de Diego Moreno Meléndez, silencia
que en su momento realicé un análisis del mismo similar al que ellos
reivindican como propio y oculta de manera malintencionada toda las demás consideraciones
escritas por mí sobre la edificación.
PD. No he leído completo el muy extenso artículo de Borrego
y Gutiérrez, solo la parte referente a la aljama. Desconozco si en el resto hay
perlas del mismo calibre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.