viernes, 7 de agosto de 2026

Conferencia Alameda Cristina, siglo XIII: Morabito, rábida, convento

Aquí va la conferencia que ofrecí el pasado martes 4 de julio en los Veranos Nazarenos que organiza la hermandad que reside en San Juan de Letrán. Lamentablemente, no tenía más remedio que sacar a colación las hipótesis disparatadas –no cabe otro calificativo– de Miguel Ángel Borrego Soto al respecto. He leído los feroces comentarios que este ha publicado en su blog sobre un acto que él tacha de esperpéntico. Mis vídeos hablan por sí solos, pero tengo cosas que añadir.


Lo único esperpéntico en este asunto es su artículo en Ceretanum, en el que miente con descaro al lector sobre los textos de Rallón para salirse con la suya. Respeto a otras líneas de investigación y otras teorías, todo el que haga falta. Respeto a quien DE MANERA SISTEMÁTICA en su trayectoria de investigador presuntamente serio falsea repetidamente los datos, engaña a quien lee, lanza hipótesis basadas en falacias, hace deducciones sin coherencia o incluso plagia a quienes quiere enmendar la plana, todo ello con el fin último de armar jaleo, acaparar titulares, hacer "descubrimientos" tan llamativos como faltos de solidez y, en última instancia, ir de troll por la vida, ninguno. Ahora atentos a este párrafo suyo:

"Hubo una deformación sistemática de posiciones ajenas, reducidas en varios momentos a versiones que no se corresponden con lo publicado y que, una vez simplificadas o exageradas, resultaban mucho más fáciles de ridiculizar ante el auditorio. Hubo afirmaciones falsas acerca de lo que sostengo en mis trabajos; reconstrucciones atribuidas a mí que jamás he formulado; insinuaciones sobre cómo habría llegado a determinadas conclusiones; y hasta representaciones gráficas presentadas como propias de mi hipótesis que no aparecen en ninguno de mis artículos. Quien desee comprobarlo no necesita aceptar mi palabra. Ahí están las dos grabaciones de la conferencia y ahí está mi artículo publicado en la revista Ceretanum que edita la Real Academia de San Dionisio de Jerez. Basta comparar unas cosas con otras."
Todo esto es FALSO, si bien me llama especialmente la atención lo de "hasta representaciones gráficas presentadas como propias de mi hipótesis que no aparecen en ninguno de mis artículos." Comprueben ustedes mismos, comprueben de dónde han salido las "representaciones gráficas" que "no están" en sus artículos: aquí, páginas 84 y 85. Su presunto molino de aceite, en dos sitios distintos. Y lean atentamente su texto, si es que tienen ganas. Verán como no me salgo un milímetro de lo que él propone ni hago la menor deformación de sus hipótesis. Están tal cual. me tomé mi tarea muy en serio: diez días de trabajo intenso con fotocopias, libros y el ordenador. Medí cada hipótesis, suyas y mías, al milímetro. Hagan lo que pedí en la conferencia: examinen su trabajo, escuchen mi disertación y saquen conclusiones.

Tengo claro que su artículo en Ceretanum es perfecto ejemplo de lo que no debe hacer un investigador: leer mal las fuentes adrede para engañar al lector y, seguidamente, plantear deducciones disparatadas a partir de un error de identificación suyo completamente voluntario. Sin embargo, no hice uso de un tono descalificador, como sí lo ha hecho él en su blog. Otra cosa muy distinta es que durante la conferencia un servidor recurriese a efectos "teatrales": es justo lo que pide este género de comunicación verbal. Una conferencia tiene que tener una buena dosis de teatralidad, de manera especial cuando estás fuera del marco académico de un congreso, se comienza a hablar a las diez y media de la noche y tienes a buena parte del auditorio en pie. No se puede aburrir al oyente; como lo hacen, por ejemplo, aquellos que empiezan a leer listas interminables de nombres en árabe cada vez que ofrecen una charla, que por cierto suele terminar siendo siempre la misma aunque el título sea distinto cada vez.

En cuanto al CEHJ, todo el mundo sabe que le tienen ahí para que les saque las castañas del fuego de la Revista de Historia de Jerez, y que él queda contentísimo porque así consigue la pleitesía de los pobres que quienen publicar en ella. Hay gente que juega a dos barajas, poniéndole la cara bonita y haciéndole "likes" en las redes sociales para no perder el favor de quien tiene la sartén por el mango. Se les identifica a la legua. 

En lo que a mi ausencia de aquellas Jornadas de Historia de Jerez se refiere, todo el mundo sabe que este señor últimamente organiza ciclos para su lucimiento personal y el de sus dos grandes amigos, José María Gutiérrez "Guti" y Diego Bejarano Gueimundez. Los tres quieren seguir siendo los reyes del mambo del Jerez andalusí dejando a un lado o descalificando a quien osa entrar en un terreno que consideran exclusivo, por mucho que proclamen lo contrario. Lo he dicho otras veces: ahora mismo el CEHJ es un lobby de arqueólogos al servicio de su directiva. Borrego, Gutiérrez y Gueimúndez ya consiguieron echarme, pero necesitan mi completa aniquilación como investigador. 

Por descontado, si no "destripo" las hipótesis del señor Borrego Soto en la charla también este hubiera escrito réplica, no otra que "¿Veis? Incapaz como es de refutar mi aportación de 2025, la deja a un lado en público, diciendo que no vale nada, y se empeña en soltar aquella obsoleta teoría suya de 1996". Estaba atrapado por este señor. Lamentable, pero es lo que tiene jugar a los naipes con quien hace uso habitual de cartas marcadas.

En fin, respeto se lo lleva quien se lo merece, no quien desde hace muchos años ha dejado de tenerlo a los otros investigadores, al lector y a la honestidad profesional. Lo del plagio que me hizo en su artículo sobre la aljama de Sharis, ocultando que yo ya había realizado mediciones que él y su colega José María Gutiérrez presentaban como suyas propias –la mismita historia de Joseph O'Callaghan y la fecha de la reconquista–, queda ahí para que las generaciones venideras saquen conclusiones de cómo funcionaban en Jerez las cosas allá por el primer tercio de siglo. Añado lo ya dicho en otra entrada: que un señor que ha demostrado ser un mal investigador en casi todo lo que escribe tenga la potestad de decidir en última instancia quién publica en la Revista de Historia de Jerez y quién no, me parece algo francamente grave.

En cuanto al tema de Santo Domingo, para mí se ha acabado: la engañifla de Borrego, que en su momento montó única y exclusivamente para quedar por encima de mí –es decir, por auténtica soberbia–, ha quedado por completo desmontada. Ahí están los vídeos para comprobarlo. Ni discrepancias de opinión ni porras fritas. Lo de Ceretanum es una tomadura de pelo de principio a fin.

Antes de acabar, una inexactitud más de este señor: "enfado en algunos asistentes y un progresivo abandono de la sala antes de que terminara el acto", dice Borrego con absoluta desfachatez. Pues miren, las deserciones fueron poquísimas –alguna señora mayor se fue, era muy tarde– y la gran mayoría del público aguantó desde las 22:00 en que empezó la presentación del acto a cargo de un compañero del Coloma hasta las 23:45 en que dejé de hablar. Una hora y tres cuartos. Muchos estuvieron todo ese tiempo de pie. Indignación no detecté ninguna, a tenor de los aplausos. Ya se sabe: que la realidad no te estropee una buena mentira. Y el citado investigador es experto en ellas.

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