Fernando López Vargas-Machuca: artículos sobre arte medieval y alguna cosilla más
sábado, 31 de enero de 2026
Por si no ha quedado claro...
viernes, 30 de enero de 2026
Carta a una desconocida
Perdón por parafrasear el título de la genial, inolvidable película de Max Ophüls sobre novela de Stefan Zweig, pero no se me ocurre otro título mejor para esta entrada.
La misiva se dirige a una chica, cuyo nombre desconozco, que tuve la
oportunidad de conocer durante una de las manifestaciones en defensa del casco
histórico que organizaba Esperanza de los Ríos. Era muy joven, había estudiado
Historia, quería ser medievalista y me confesaba que su modelo a imitar era
Miguel Ángel Borrego Soto. Su campo de acción iba a ser el Jerez andalusí.
Poco tiempo más tarde, se recibió en el Centro de Estudios Históricos
Jerezanos un artículo suyo. El tema era de mucho interés, pero desde la Revista
de Historia de Jerez se consideró que el resultado era deficiente. Como por
entonces yo estaba en la directiva, solicité que se me permitiera la lectura
para ofrecer una tercera opinión. Me pareció que el trabajo aún no estaba en su
punto de cocción, que necesitaba aún varias vueltas de tuerca para ser
publicado, pero que por supuesto tenía que ver la luz en el futuro. Cuando
Borrego Soto descubrió que yo había leído las páginas montó en cólera: que solo
los miembros del comité científico de la revista tenían derecho a hacerlo y
tal. La circunstancia de que yo fuera medievalista no me autorizaba a aportar mi punto de vista. En fin,
querida y desconocida colega, ya sabes cómo terminó todo: ese mismo arabista
que tú tantísimo admirabas te envió un seco mensaje diciéndote que el trabajo
no tenía calidad para ser publicado. Y a mí se me echó la bronca, por meter las narices donde no me llamaban.
Desde aquí quiero animarte a que sigas adelante con tus investigaciones.
Si por casualidad has seguido este blog, ya sabes lo mucho que he tenido que
pasar por culpa de tu querido arabista. Ya has podido comprobar cuál es su
modus operandi. Eres consciente de qué busca manteniéndose, con total apoyo de
la actual directiva del CEHJ –échale un vistazo a mi entrada anterior– en el
puesto de director de la citada publicación. Y sabes tan bien como yo cuál es
la verdadera razón de que tu trabajo fuera rechazado. No te desaliente ver el
postureo que algunos van a practicar dentro de unos días cuando se presente el
próximo número de la revista. No se te ha perdido nada en ella. ¿Sabes una
cosa? Me consta ha sido rechazado algún artículo que llegaba desde un investigador
muy serio, y tengo la impresión de que le han dado nones porque a ese investigador
lo propuse yo en su momento para entrar en el CEHJ. Así se las gastan en una
revista que debería ser un foro para incentivar y dar a conocer, pero que se ha
transformado en todo lo contrario: un espacio de control para dar protagonismo
a unos y dejar en la oscuridad a otros. Tampoco te llame la atención lo de los
premios que anualmente se reparten en tan protocolario evento. Esos galardones,
que durante mi permanencia en la directiva pude comprobar que eran una de las
prioridades de las –más bien escasitas– cosas que hace el CEHJ, se crearon en
parte para aplaudir a quienes se lo merecían, pero también para crear redes
clientelares e incluso comprar voluntades. La verdad, tú y yo podríamos pasarnos
esa tarde por la presentación, a gozar del espectáculo.
Volviendo al centro de la cuestión: no te dejes arredrar por los grupos
de poder que pretenden mantener el monopolio en la investigación de
determinados temas. Nadie comienza escribiendo grandes artículos. Todos hemos
aprendido de nuestros errores, de nuestros balbuceantes inicios. Sigue tu
camino y aporta lo que tengas que aportar. El Jerez medieval, tanto andalusí
como cristiano, necesita personas que propongan renovadores puntos de vista. No
es que lo hasta ahora construido se haya hecho mal, ni tampoco que lo que tú u
otros investigadores podáis decir nuevo necesariamente vaya a convertirse en referencia.
De lo que se trata es de algo tan sencillo como importante: a mayor número de
personas analizando las mismas cuestiones, mayor riqueza de perspectivas y, por
ende, más posibilidades de que la investigación avance con solidez.
Insisto, no dejes que seamos los mismos de siempre los que escribimos
sobre determinadas cosas. Busca espacios para darte a conocer. Y hazlo
alejándote de esos “reinos de taifas” que forman algunos investigadores. No establezcas
esos vínculos mediante los cuales unas puertas se te abren y otras se te
cierran. Que te valoren por lo que eres, no por mostrarte seguidora de tal
grupo de poder. ¿Tu ilusión es el Jerez andalusí? ¡Pues adelante! Queda mucho,
muchísimo por investigar. Jerez no se puede permitir que un campo tan amplio
sea coto privado de tres o cuatro arqueólogos y un arabista que, retroalimentándose
entre sí, han decidido que eso es suyo y de nadie más. Tu voz será bienvenida
por el resto de los investigadores en historia, que somos unos cuantos, y por
quienes se interesan por el pasado de nuestra ciudad.
jueves, 29 de enero de 2026
Dimisión del Centro de Estudios Históricos. O Arqueológicos, qué mas da.
Se han dado prisa los del CEHJ en colocarme "donde me corresponde" en su página web: sección supernumerarios. En la práctica, de los expulsados. Parece que Diego Bejarano se muestra diligente en la actualización de las redes sociales que durante un año yo mismo, dedicándole mucho tiempo y esfuerzo, me dediqué a montar.
jueves, 22 de enero de 2026
¿Se reutilizaron en Santiago un morabito y una fortificación islámica?
Ya he escrito, por activa y por pasiva, del morabito -qubba islámica que debió de servir de entierro de alguna persona relevante- que se encontraba frente a la Puerta de Sevilla de Jerez de la Frontera, reutilizado por la comunidad de frailes dominicos como cabecera de su primer templo. Dicho edículo, "en forma de fortaleza con sus almenas", se encontraba situada según el Padre Fray Esteban Rallón frente por frente a la Capilla de la Virgen de Consolación y dando al Llano de San Sebastián, lo que significa que se alzaba justo donde hoy se sitúa la puerta de la iglesia del Real Convento de Santo Domingo que da a la Alameda Cristina: las célebres vistas de Jerez dibujadas por Anton van den Wyngaerde en 1567 confirman que se alzaba justo allí, donde Rallón afirmaba. Por tanto, la qubba se encontraba vecina de la fortaleza cuyos restos aparecieron bajo la piel del gran claustro gótico ("Los claustros") del conjunto que perteneció a los Predicadores, lo que nos ha hecho plantear la posibilidad -sin seguridad alguna, sigue siendo hipótesis de trabajo- de que el conjunto de huertas y "casas para alfaquíes" del que hablaba el citado historiador pudiera ser en realidad un ribat estratégicamente situado en la puerta principal de la ciudad. En cualquier caso, la ubicación de morabitos vecinos a las murallas y puertas no es algo infrecuente en el mundo almohade, así que no debe extrañar que la ocupación cristiana de las ciudades andalusíes viniera seguida inmediatamente de la transformación de esos pequeños edificios en espacios de culto.
Queremos ahora interrogarnos acerca de la posibilidad de que algo parecido ocurriera frente a otra de las grandes puertas de lo que fue Sharis, la de Santiago, atendiendo al problema de la primera iglesia dedicada al citado apóstol y a la Capilla de la Paz que se encontraba asociada a la misma.
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| Jerez de la Frontera. Parroquia de Santiago. Actual Capilla de la Paz (probable de los Villavicencio, mediados siglo XV). |
La primera pista nos la daba en el siglo XVII el citado Rallón, haciéndonos saber que hizo el rey don Alfonso el Sabio “una capilla a nuestro apóstol y patrón Santiago, y en ella dio permisión para que se enterrasen los buenos hijuelos de Gonzalo Mateos”, y añadiendo una información de lo más sustanciosa (el subrayado es nuestro):
“El
sitio en que se edificó” (la iglesia de Santiago) era uno de los reductos que
en tiempos de moros estaban fuera de las puertas de la ciudad, y servían de
habitación de los adalides que guardaban la tierra y rondaban y guardaban de
noche la ciudad: la cual dedicó el rey para honrar en ella al apóstol Santiago,
como había dedicado el de la Puerta del Real para convento de San Francisco, y
el de la puerta de Sevilla, para el de Santo Domingo, quedó con título de
Capilla Real” (p. 140).
Nada nuevo, claro está: el texto es viejo conocido. Un
siglo más tarde completó la información Mesa Xinete haciendo referencia al privilegio
alfonsí de 1269 mediante el cual el Rey Sabio concedía dicha capilla al citado Gonzalo
Mateos y a sus hijos. Pero quien vino a complicarnos considerablemente las
cosas fue, allá por 1885, Luis de Grandallana en la primera y meritoria guía
monumental de la ciudad, afirmando que “Consta de un modo auténtico que dicho
Rey fundó y tituló de Santiago Apóstol una real Capilla que se unió al costado
de la primitiva ermita de la Paz”, de tal manera que ya en la decimocuarta
centuria “la obra del templo se comienza adosando la nueva construcción a la
Ermita o Capilla de la Paz, que estaba unida a la Real de Santiago”.
Más
adelante continuaba:
“Repetimos,
sí, que la Real Capilla de Santiago construida por D. Alonso X es tan antigua
como la reconquista de Jerez: pero bien entendido que solo la dicha Capilla a
la que se unieron las nuevas obras. De su unión a la de la Paz da prueba
patente el pilar que quedó abierto con la nueva fábrica: dicha Real Capilla que
forma hoy la Sacristía, queda incomunicada con la de la Paz”. (pp. 29-33).
Habida cuenta de que en la nave de la Epístola –justo a la derecha, según se entra– de la gran iglesia tardogótica que hoy sigue ejerciendo funciones parroquiales se abre una capilla cubierta con crucería con elementos mudéjares y –por ende– de cronología manifiestamente anterior, y que la referida capilla alberga una imagen renacentista precisamente bajo la advocación de Nuestra Señora de la Paz, no son pocos los historiadores que han difundido la creencia de que esta es, ni más ni menos, que la fundada por Alfonso X. Imaginen qué lío.
Para complicar más la cosa, el prestigioso
historiador del arte José María Azcárate, por algún desliz que no alcanzamos a
comprender, incluyó una foto de la bóveda gótico-mudéjar en el capítulo de lo
que él llama “arquitectura hispano-flamenca” en su altamente difundido libro sobre
Arte Gótico en España editado nada menos que en la colección de Manuales de
Arte Cátedra. Tiempo ha costado convencer al personal de que, en realidad, la
capilla que vemos es una obra de mediados del siglo XV. Muy similar a la de
Lorenzo Fernández de Villavicencio en San Lucas –remata su nave de la Epístola,
pero hoy se encuentra oculta por una bóveda barroca–, quien a ustedes se dirige
considera probable que perteneciera a este mismo linaje. No tiene que ver con
una arquitectura temprana, menos aún con lo “hispano-flamenco”, sino con el
gótico-mudéjar de los maestros que elevan la gran nave de Santo Domingo y otras
edificaciones de la ciudad.
Lo cierto es que en tiempos del Rey Sabio había una ermita de la Paz y una capilla de Santiago, esta última con espacios habilitados para enterramiento. Y que todo apunta a que la capilla dedicada al apóstol se encontraba justo al lado de lo que hoy conocemos como Capilla de la Paz, que obviamente no es la original sino un espacio funerario gótico-mudéjar construido a mediados del XV y mantenido en pie -razones había sobradas, por ser probable espacio funerario de nada menos que los Villavicencio- cuando en tiempos de los Reyes Católicos se inicia la gran iglesia nueva.
¿Cómo fueron entonces esa primitiva ermita de la Paz y Capilla de Santiago? Pensamos que, como en el caso de Santo Domingo, una simple qubba almohade del recinto del que hablaba Rallón bastaría inmediatamente después de la llegada de los castellanos para cumplir la función de ermita, y que nada más sencillo que realizar algunas adiciones a sus muros para tener a su lado una capilla dedicada a Santiago. Pudo incluso reutilizarse otro elemento del conjunto defensivo: recordemos que la concesión como enterramiento corresponde a 1269, fecha muy cercana a la de la de la definitiva conquista cristiana, así que difícilmente hubo tiempo ni medios para realizar alguna obra de cierta consideración. Por todo lo expuesto, queremos plantear la hipótesis de que en Santiago ocurriera algo parecido a lo de la Puerta de Sevilla: un conjunto defensivo con algún morabito con forma de qubba que, de manera tan improvisada como efectiva, pudiera servir a los nuevos moradores para habilitar espacios de culto.
No hace falta decir cómo se fueron desarrollando las cosas con posterioridad. Con el paso de los años, y siempre teniendo en cuenta las difíciles circunstancias del proceso repoblador, se iría generando un nuevo núcleo urbano que se vería consolidado con la fundación del Convento de la Merced. El desarrollo demográfico convertiría el arrabal en collación, y tanto ermita como capilla desaparecerían para dar paso a la actual fábrica tardogótica, pero conservando el espacio gótico-mudéjar de mediados del siglo XV que a esas primitivas construcciones se habría adicionado y que, con el paso del tiempo, recibiría en herencia el nombre de Capilla de la Paz para confusión de todos los que nos hemos dedicado a investigar en la historia de este conjunto artístico.
PD. Esto es un adelanto de un nuevo trabajo que está por llegar.
lunes, 12 de enero de 2026
La respuesta del CEHJ: quitarme de en medio
Estimados colegas y aficionados a la Historia, les copio a continuación la misiva que me ha hecho llegar el Centro de Estudios Históricos Jerezanos, obvia respuesta a mi entrada anterior.
No tengo mucho más que añadir. El escrito habla por sí solo. No es una expulsión en teoría, sí lo es en la práctica. Me impide acudir a asambleas o, en su caso, incorporarme a candidaturas alternativas a la actual directiva que encabeza D. Francisco Barrionuevo. Que todo quede atado y bien atado.
Lo que sí me gustaría es que quede para la posteridad quiénes son los miembros de la Junta Directiva que, de manera unánime, ha tomado una decisión que, por mucho que la misiva afirme que no es así, es de carácter disciplinario. Por orden alfabético:
Francisco Barrionuevo Contreras, Diego Bejarano Gueimúndez, Miguel Ángel Borrego Soto, Ramón Clavijo Provencio, Francisco Antonio García Romero, José María Gutiérrez López, Javier E. Jiménez López de Eguileta, Carmen Reimóndez Becerra.
Repárese en que Miguel Ángel Borrego y José María Gutiérrez son los firmantes de dos artículos que, como he demostrado en este blog, son perfecto ejemplo de mala praxis historiográfica e incluyen un plagio a mi propio trabajo sobre la mezquita aljama de Jerez; plagio que el lector puede comprobar haciendo click en este enlace y en este otro. Dicho de otra manera: dos miembros de la directiva me plagian por duplicado, exijo la justa reparación y la respuesta es quitarme de en medio de la institución que ellos gestionan.
Por supuesto, esto no es el fin de algo. Es el comienzo, aunque en este preciso momento no voy a decir más. Lo haré, y por extenso, cuando lo considere oportuno. En cualquier caso, quiero sentirme orgulloso de aquello que me enseñaron, durante esos muchos años de lucha sindical que presencié durante mi infancia y juventud, las dos personas a las que más quiero y a las que más debo: la necesidad de enfrentarse a aquellos que tienen el poder en sus manos y se mueven con formas poco democráticas, por no decir impositivas y doblegando a los demás por la fuerza, para defender aquellas causas que nos parecen justas. Incluso aunque perdamos muchas cosas por el camino.
___________________________________________________
Estimado Sr. D. Fernando López Vargas-Machuca:
Le comunicamos que, en sesión de la Junta Directiva del Centro de Estudios Históricos Jerezanos celebrada el 7 de enero de 2026, convocada para decidir sobre el cambio de la situación administrativa de algunos asociados, se acordó, conforme al artículo 6.4 de los Estatutos, su paso a la condición de Asociado Supernumerario, con efectos desde la fecha del acuerdo.
La decisión se adopta atendiendo a la incompatibilidad de
determinadas manifestaciones públicas realizadas por el citado asociado en
distintos medios y soportes digitales que, por su contenido y tono , afectan negativamente
al clima de respeto, colaboración y confianza entre los miembros del
Centro, así como a la imagen pública de la Institución, y que resultan incompatibles
con las finalidades del Centro y con el deber de colaboración exigido a
los asociados por el Artículo 8 de los Estatutos.
Este acuerdo tiene carácter organizativo y no disciplinario,
y se adopta en el ejercicio de las competencias que los Estatutos (Artículo 6.4) atribuyen a la Junta Directiva.
De este acuerdo se dará cuenta a la Asamblea General convocada
para el 15 de enero de 2026.
Sin otro particular, reciba un cordial saludo.
sábado, 10 de enero de 2026
Solicitud de dimisión de Borrego Soto y exigencia de corrección
Parece mentira, pero tres meses después, en el artículo que acaba de publicar en la Revista de Historia de Jerez (descarga aquí), el profesor Miguel Ángel Borrego Soto y el arqueólogo José María Gutiérrez han vuelto a hacer la misma maniobra. Exactamente la mismas que ya denuncié en este blog, concretamente en la entrada de este enlace. Por eso mismo hay que sintetizar.
Los autores afirman lo siguiente:
1) Que defiendo en mi reciente artículo sobre la mezquita aljama
de Jerez que esta era de dimensiones reducidas.
2) Que esa valoración es errónea porque no atiendo a las
presuntas evidencias paramentales disponibles, y que desconozco un documento de
Diego Moreno Meléndez que citan Repetto Betes y Esperanza de los Ríos.
3) Que ese documento permite calcular la anchura de la
mezquita, teniendo en cuenta las medidas de una vara castellana.
4) Que extraigo información del proyecto de restauración
realizado por ellos, sin citarla.
LA REALIDAD
1) En mi artículo no solo demostraba conocer el documento de
Diego Moreno Meléndez, sino que lo analizaba de la misma manera que ellos hacen
a posteriori.
2) No solo no existe ninguna evidencia paramental que apoye
las teorías de los citados autores, sino que en su texto no realizan ningún
análisis de este género. Yo sí lo hice, dentro de las limitaciones que la historia
del arte tiene frente a la arqueología, como puede comprobar quien lea mi texto
completo (descarga
aquí).
3) Los autores omiten por completo la manera en que un texto
de Bartolomé Gutiérrez, que ellos citan y conocen, entra en contradicción con
las dimensiones que se deducen de Moreno Meléndez. Esa parte de mi análisis, por
razones obvias, no le interesa parafrasearla. En mi artículo realizo un análisis extenso de
dicha contradicción e intento resolverla.
4) Borrego Soto omite todo lo referente a la manera en la
que en mi artículo desmontaba pieza por pieza la delirante teoría de una
mezquita de dimensiones colosales, que según él llegaba a la calle Aire, que
defendió en privado durante largo tiempo.
5) La memoria de restauración no es un trabajo científico
puesta a disposición del público, no la he consultado y no he sentido la
necesidad de hacerlo toda vez que cuando Borrego Soto tuvo la oportunidad de exponer
en público sus presuntos hallazgos sobre la mezquita, dijo muy pocas cosas de
interés, y de ni una de ellas me he servido. Lo demostré punto por punto en
este enlace transcribiendo la conferencia que según él tuve el descaro de
plagiarle.
6) Borrego y Gutiérrez silencian todos los demás análisis realizados
en mi texto sobre la arquitectura de la mezquita, de tal manera que estos quedan
ocultas a los ojos de unos lectores con los que se tiene que jugar limpio: hay
que presentar todas las aportaciones existentes para que estos puedan valorar
por sí mismos.
Quien desee comprobar todo esto sin tener que leerse mis
entradas anteriores ni los artículos completos, tiene en estos enlaces una
selección del mío para la revista Trocadero y del
suyo para la Revista de Historia de Jerez. Subrayados y anotaciones
los he realizado yo, evidentemente.
Cierto es que esa parte de este nuevo artículo de la revista
que acabo de citar es un “corta y pega” de su artículo anterior publicado en
otra publicación y en su propio blog, y que por tanto podría pensarse que se ha
editado sin conocer mis réplicas. Falso: una de las cosas que les replicaba era
el lapsus a la hora de citar las páginas correctas de Susana Calvo Capilla. El error
ha sido corregido, así que sí que me han leído. Simplemente, es que les ha dado
igual que demostrara el sucio “juego de trilero” por ellos realizados en su
primer artículo.
Resumiendo: Borrego y Gutiérrez me acusan de desconocer
algo que sí cito y sí analizo, realizan el mismo análisis que yo, presentan el resultado
como aportación suya y omiten todo lo demás del mucho más extenso y minucioso estudio
de los restos visibles de la aljama por mí realizado.
Habida cuenta de que no es la primera vez que Miguel Ángel
Borrego Soto incurre en graves casos de mala praxis, y de que está aprovechando
su posición de poder como director de la citada publicación para realizar este
tipo de fechorías con total impunidad, RUEGO públicamente al señor director
del Centro de Estudios Históricos Jerezanos, a quien hago llegar una copia
de este escrito, la destitución de Borrego Soto como director de la Revista
de Historia de Jerez, por considerar que la absoluta falta de ética evidencia
este investigador le inhabilita para un cargo que demanda, entre otras cosas,
seleccionar los contenidos de la revista y mantener unos estándares de calidad,
considerando asimismo que la permanencia de dicha responsabilidad en sus manos va
en directo desprestigio de la institución.
El mismo tiempo, EXIJO al señor director del Centro
de Estudios Históricos Jerezanos y a la Revista de Historia de Jerez una
enmienda en el siguiente número de la publicación haciendo constar que el
artículo de Borrego y Gutiérrez miente de manera consciente acerca de mi
conocimiento del arriba citado texto histórico de Diego Moreno Meléndez, silencia
que en su momento realicé un análisis del mismo similar al que ellos
reivindican como propio y oculta de manera malintencionada toda las demás consideraciones
escritas por mí sobre la edificación.
PD. No he leído completo el muy extenso artículo de Borrego
y Gutiérrez, solo la parte referente a la aljama. Desconozco si en el resto hay
perlas del mismo calibre.
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