Perdón por parafrasear el título de la genial, inolvidable película de Max Ophüls sobre novela de Stefan Zweig, pero no se me ocurre otro título mejor para esta entrada.
La misiva se dirige a una chica, cuyo nombre desconozco, que tuve la
oportunidad de conocer durante una de las manifestaciones en defensa del casco
histórico que organizaba Esperanza de los Ríos. Era muy joven, había estudiado
Historia, quería ser medievalista y me confesaba que su modelo a imitar era
Miguel Ángel Borrego Soto. Su campo de acción iba a ser el Jerez andalusí.
Poco tiempo más tarde, se recibió en el Centro de Estudios Históricos
Jerezanos un artículo suyo. El tema era de mucho interés, pero desde la Revista
de Historia de Jerez se consideró que el resultado era deficiente. Como por
entonces yo estaba en la directiva, solicité que se me permitiera la lectura
para ofrecer una tercera opinión. Me pareció que el trabajo aún no estaba en su
punto de cocción, que necesitaba aún varias vueltas de tuerca para ser
publicado, pero que por supuesto tenía que ver la luz en el futuro. Cuando
Borrego Soto descubrió que yo había leído las páginas montó en cólera: que solo
los miembros del comité científico de la revista tenían derecho a hacerlo y
tal. La circunstancia de que yo fuera medievalista no me autorizaba a aportar mi punto de vista. En fin,
querida y desconocida colega, ya sabes cómo terminó todo: ese mismo arabista
que tú tantísimo admirabas te envió un seco mensaje diciéndote que el trabajo
no tenía calidad para ser publicado. Y a mí se me echó la bronca, por meter las narices donde no me llamaban.
Desde aquí quiero animarte a que sigas adelante con tus investigaciones.
Si por casualidad has seguido este blog, ya sabes lo mucho que he tenido que
pasar por culpa de tu querido arabista. Ya has podido comprobar cuál es su
modus operandi. Eres consciente de qué busca manteniéndose, con total apoyo de
la actual directiva del CEHJ –échale un vistazo a mi entrada anterior– en el
puesto de director de la citada publicación. Y sabes tan bien como yo cuál es
la verdadera razón de que tu trabajo fuera rechazado. No te desaliente ver el
postureo que algunos van a practicar dentro de unos días cuando se presente el
próximo número de la revista. No se te ha perdido nada en ella. ¿Sabes una
cosa? Me consta ha sido rechazado algún artículo que llegaba desde un investigador
muy serio, y tengo la impresión de que le han dado nones porque a ese investigador
lo propuse yo en su momento para entrar en el CEHJ. Así se las gastan en una
revista que debería ser un foro para incentivar y dar a conocer, pero que se ha
transformado en todo lo contrario: un espacio de control para dar protagonismo
a unos y dejar en la oscuridad a otros. Tampoco te llame la atención lo de los
premios que anualmente se reparten en tan protocolario evento. Esos galardones,
que durante mi permanencia en la directiva pude comprobar que eran una de las
prioridades de las –más bien escasitas– cosas que hace el CEHJ, se crearon en
parte para aplaudir a quienes se lo merecían, pero también para crear redes
clientelares e incluso comprar voluntades. La verdad, tú y yo podríamos pasarnos
esa tarde por la presentación, a gozar del espectáculo.
Volviendo al centro de la cuestión: no te dejes arredrar por los grupos
de poder que pretenden mantener el monopolio en la investigación de
determinados temas. Nadie comienza escribiendo grandes artículos. Todos hemos
aprendido de nuestros errores, de nuestros balbuceantes inicios. Sigue tu
camino y aporta lo que tengas que aportar. El Jerez medieval, tanto andalusí
como cristiano, necesita personas que propongan renovadores puntos de vista. No
es que lo hasta ahora construido se haya hecho mal, ni tampoco que lo que tú u
otros investigadores podáis decir nuevo necesariamente vaya a convertirse en referencia.
De lo que se trata es de algo tan sencillo como importante: a mayor número de
personas analizando las mismas cuestiones, mayor riqueza de perspectivas y, por
ende, más posibilidades de que la investigación avance con solidez.
Insisto, no dejes que seamos los mismos de siempre los que escribimos
sobre determinadas cosas. Busca espacios para darte a conocer. Y hazlo
alejándote de esos “reinos de taifas” que forman algunos investigadores. No establezcas
esos vínculos mediante los cuales unas puertas se te abren y otras se te
cierran. Que te valoren por lo que eres, no por mostrarte seguidora de tal
grupo de poder. ¿Tu ilusión es el Jerez andalusí? ¡Pues adelante! Queda mucho,
muchísimo por investigar. Jerez no se puede permitir que un campo tan amplio
sea coto privado de tres o cuatro arqueólogos y un arabista que, retroalimentándose
entre sí, han decidido que eso es suyo y de nadie más. Tu voz será bienvenida
por el resto de los investigadores en historia, que somos unos cuantos, y por
quienes se interesan por el pasado de nuestra ciudad.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.